NOTICIAS DE NAVARRA

08.02.2012 18:31

Despotismo y burla hacia los dependientes

¿CÓMO se pueden calificar las medidas de retirada acelerada del apoyo a los dependientes que el Gobierno de UPN/PSN está aplicando en el marco de las políticas antisociales? ¿Cómo denominar las actuaciones de exterminio económico de los dependientes y sus familias de la Agencia Navarra para la Dependencia? ¿Cómo se puede aceptar que se aniquilen por decreto los derechos amparados constitucionalmente y por ley orgánica? ¿Qué pensar de estos gobernantes reconvertidos en capataces que controlan y arruinan la vida de tantas personas impunemente?
Este es un tema de especial sensibilidad social, razón por la que muchos lectores siguen indignados por las noticias sobre los recortes en dependencia que afectan a miles de familias en Navarra. Familias que cuidan con enormes sacrificios a sus familiares más dependientes, ahorrando millones y millones de euros a la Hacienda Foral en recursos sociosanitarios. ¿Por qué el Gobierno, que maneja todos los datos, no da a conocer la cantidad de dinero público que ahorramos anualmente a la sociedad navarra? Estas medidas están provocando dolidas reacciones contra estos gobernantes capataces a los que se refieren con calificativos de déspotas, miserables, sinvergüenzas, mentirosos, inútiles, canallas... Los comentarios más repetidos son: que tenemos lo que nos merecemos y que están ahí porque les votamos. Personalmente no estoy de acuerdo porque creo que quienes votaron a UPN o PSN no se merecen esto. Ningún votante socialista podía imaginar a una consejera socialista en el papel de makitijeras a por los colectivos sociales más desfavorecidos.
Soy madre de un dependiente severo de nivel I. Está muy lejos de ser el peor de los casos. Como a otros miles de dependientes, le han rebajado la prestación mensual, en su caso de 226 euros a 162. Afortunadamente, cuenta con un apoyo familiar que ha podido evitar hasta hora derivarlo como se nos aconsejó en 2006 a un centro residencial cuya plaza tiene un coste aproximado de 2.800 euros mensuales.
Como ha manifestado otra madre, la vida diaria de un dependiente severo implica cuidados constantes de todo tipo, principalmente de la salud que se le va deteriorando irreversiblemente y requiere consultas, pruebas, ingresos hospitalarios, control de fármacos, vigilancia de todos los aspectos de la vida diaria y acompañamiento constante. A todo esto hay que sumar las innumerables gestiones para encajar los cambios que sufren en estos largos procesos que en su caso tiene un recorrido de 33 años. Es una experiencia desalentadora en lo que respecta a la cobertura de protección pública y al trato que recibimos de las instituciones que supuestamente están para ampararnos. Cubrir las necesidades básicas nos obliga a las familias a un interminable peregrinaje por los embudos de las administraciones en una lucha permanente, solitaria e incomprendida que nos agota la salud y la moral.
Para las familias cuidadoras, especialmente para las que cuidamos a hijos e hijas con discapacidades, la Ley de Dependencia supuso una tardía respuesta a esta situación en su conjunto, cierta protección jurídica, reconocimiento social y económico para los dependientes. Por fin llegaba un escaso y difuso apoyo que aportaba ciertas garantías también para el futuro de nuestros familiares cuando desgraciadamente no podamos seguir cuidándolos. Como comprenderán, la espiral de recortes que nos ha impuesto miserablemente este desgobierno nos ha destrozado la vida a dependientes y cuidadores. Una patada tras otra allí donde más nos duele.
Primero se nos quitó la retroactividad en el pago de las ayudas y las ayudas para contratación de cuidados profesionales en el domicilio, después se quitó la subida del IPC y la compatibilidad de las ayudas que afectó a 350 familias a las que utilizaron como brazo ejecutor del recorte, obligándolas a escoger entre acudir a centro de día o la ayuda para cuidados en el domicilio. Que fueran ellas las que se privaran de un recurso u otro. Sin duda, ha sido una trampa mortal por la que por sus circunstancias se vieron obligadas a privarse del centro de día para no perder la ayuda de cuidados en el hogar que tenían. Eso fue en diciembre. En enero han visto cómo esa ayuda que no podían perder se les ha reducido de forma abrupta, en algún caso en más del 50%. Y así nos encontramos ya no 350 familias, sino 5.400 familias en Navarra a las que nos han reducido muchas más cosas que el dinero, también ayudas técnicas, apoyo a las asociaciones, programas de prevención y un largo etcétera que sitúa a nuestros familiares dependientes en una situación de alta vulnerabilidad.
La excusa es la crisis y el objetivo de estos y otros recortes contra la ciudadanía no es otro que despojarnos de garantías, derechos y niveles de bienestar con la más nefasta de las tiranías que es la que se ejerce a la sombra de leyes, decretos y órdenes forales. Así se ha ido imponiendo este nuevo despotismo que resulta tan atroz para los colectivos sociales excluidos y para las personas más vulnerables. Es la dictadura encubierta de esta hornada de politiqueros que se creen impunes y se atreven a utilizar los presupuestos públicos para subir sus sueldos y alimentar intereses particulares. Resulta intolerable que el ejercicio del poder se convierta en un presumir continuo de supuestas mejoras y ampliación de derechos y que, además, se acompañe de burlas hacia la ciudadanía y las instituciones.
Para muestra el proceso del último recorte. El 23 de diciembre la consejera de Política Social firmaba la Orden Foral que ampara las últimas rebajas, el mismo día en que UPN y PSN aprobaban en el Parlamento los Presupuestos Generales para el 2012, donde habían colado las nuevas cuantías máximas y mínimas rebajadas. El 26 de enero, a solicitud del Grupo Socialista, comparece la consejera Torres para informar sobre la atención a la dependencia. Informó a bombo y platillo de que el departamento pagaba las deudas acumuladas desde 2009 a los dependientes y sus familias. Mucho altavoz y mucha tinta en titulares. Pero se olvidó de informar que además iban a recortar ya para el día 30 las prestaciones para cuidados en el domicilio de los dependientes. La información que nos dieron ese día por teléfono es que la rebaja obedecía a lo establecido en la Ley de Presupuestos y que recibiríamos una carta. Fui personalmente a González Tablas, donde me invitaron a que esperara en casa a recibir la carta. Insistí que quería una copia. Me la dieron diciendo que si hubiera leído la normativa que citaba la carta ahí estaba toda la explicación. ¿Cómo iban a mandar esta carta la semana anterior si citaba una normativa que aún no había sido publicada en el BON? La Orden Foral 247/2011, de 23 de diciembre, salió en el BON del 31 de enero. Lo interesante de la carta es que termina recordándonos "el firme compromiso con la aplicación de la Ley de Dependencia que tiene el departamento" y el "importante esfuerzo económico" que supone para la comunidad. Una tomadura de pelo en toda regla.
Llegados a este punto estoy de acuerdo con quienes piden que salgamos a la calle en manifestación. Pero necesitamos más. Tenemos que organizarnos ya en una plataforma para la defensa de los derechos de las personas dependientes en Navarra que aglutine voluntades y evite que uno a uno nos agoten. Mi correo electrónico es iarbonies@gmail.com para quienes vean la necesidad de reforzarnos en algo común y solidario ante esta situación.